Macrolepiotas se dejan ver pero precaución

Las macrolepiotas se dejan ver, pero ¡ OJO ! con las intoxicaciones….

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macrolepiota procera

Los otoños inestables como el que estamos teniendo tienen como consecuencia la de terminar radicalmente con la fructificación de setas en la mayoría de la península, en concreto en la mitad norte de la misma. En la Cornisa Cantábrica, por culpa de las nieves y bajas temperaturas, y en la zona de Castilla y León por las recientes nevadas caídas y las heladas. A pesar de la gran sequía que estamos sufriendo, últimamente se están generando lluvias en la mitad sur, de manera concreta en zonas de Extremadura, sierra de Huelva y la zona meridional de Castilla la Mancha, la cual está causando que crezcan brotes tardíos de setas animando a los amantes de la micología a salir en su busca.

Y con ellas, llegan las intoxicaciones e incluso la muerte por consumir especies que creemos conocer de toda la vida y por el abuso de confianza y la valentía que se puede ver últimamente en nuestros bosques. Para ello voy a explicar las diferencias principales de unas especies que veo que siguen consumiendo dada la toxicidad de la especie equivocada. Hablo de las macrolepiotas y las lepiotas.

Vamos allá…..

 

Macrolepiota procera.

Descripción: Su sombrero es grande, de hasta 25 cm de diámetro, al principio esférico, después convexo y al final aplanado con un discreto mamelón central. Cutícula seca, cubierta de grandes escamas  de color marrón oscuro sobre fondo beige o blanco.

Láminas: Sus láminas son numerosas, apretadas, anchas, ventrudas, blancas y de color beige al envejecer.

Pie: El pie es alto, cilíndrico, ensanchado en la base y terminado en un bulbo grande que está semienterrado, fibroso, hueco, de color marrón claro, al crecer la superficie se cuartea formando dibujos en zig-zag sobre un fondo más claro. Su  anillo alto, doble, membranoso, móvil al madurar, blanco por arriba y marrón por abajo con los bordes desgarrados.

Carne:  Es delgada, escasa, de color  blanca,  tierna en el sombrero pero fibrosa en el pie, sabor y olor agradables.

Localización: nace en otoño y en primavera en diversos habitas, bordes de caminos, cunetas, praderas, dehesas, castañares, pinares y alcornocales.

Comestibilidad:  Está considera como comestible EXCELENTE, sobre todo los sombreros de los ejemplares que aún no se abrieron del todo. Si nos fijamos en el dibujo del pie es difícil de confundir con otras especies del género.

Observaciones: La  Macrolepiota procera es una seta frecuente, abundante , muy apreciada y popular. Fácil de reconocer por su gran tamaño y por el característico dibujo del pie, y también por su típica forma de chupa-chus gigante cuando el sombrero está sin abrir. En nuestros campos nos podemos encontrar varias formas de esta Macrolepiota por lo que creo  que es necesario un estudio detallado de estas formas.

procera

 

Posible confusión con especies tóxicas:

Lepiota Helveloa

Sombrero: De 2 a 7 cm de diámetro. Primero cónico-acampanado, seguidamente acampanado-convexo y después de extendido a ligeramente enrollado hacia arriba, casi mamelonado, de color marrón claro o pardo rojizo, recubierto de escamas más oscuras y con el margen flocoso, excepto en el disco que permanece liso.

Láminas: Libres, prietas, más separables con la edad, después más o menos espaciadas, blancas y con pelos en el borde.

Pie: De 3 a 5 cm de longitud y de 0,3 a 0,8 de grosor. Frágil, tomentoso, meduloso de joven, y finalmente hueco, del mismo color que el sombrero y escamoso bajo el anillo. Anillo membranoso, delgado, cortiniforme, fugaz, ascendente y exteriormente de color marrón o pardo rojizo.

Carne: Blanca con tendencia a enrojecer sobre todo al secarse, olor ligeramente harinoso. Insípida.

Hábitat y época de aparición: En otoño, en márgenes de bosques y senderos.

Comestibilidad: Muy venenosa, incluso puede resultar MORTAL. Contiene las mismas toxinas que la Amanita phalloides.

A tener en cuenta: No se debe de recolectar lepiotas de menos de 10 cm de diámetro el sombrero. Se puede confundir con la Macrolepiota procera y con la Lepiota brunneoincarnata.

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Lepiota brunneoincarnata

Sombrero: Alcanza los 5 cm de diámetro. Primero hemisférico y luego plano, la cutícula es fácilmente separable, está formada por un patrón de diminutas escamas concéntricas de color marrón rojizo a pardo grisáceo con tonos liliáceos, tiene un mamelón central bien marcado, en el margen se aprecian restos del velo y es ligeramente excedente.

Láminas: Libres, desiguales, ventrudas y de color blanco pasando a crema.

Pie: De 2 a 4 cm de longitud y de 0,3 a 0,6 cm de grosor, cilíndrico, corto, hueco y separable del sombrero. De color rosado y sin escamas en la parte superior, por debajo tiene unas pequeñas escamas como las del sombrero. Tiene un anillo poco evidente y fugaz.

Carne: Escasa, blanca o rosada, inodora e insípida.

Hábitat y época de aparición: En otoño, en praderas.

Comestibilidad: VENENOSA MORTAL, contiene toxinas similares a las de la Amanita Faloides pero mucho más concentradas.

A tener en cuenta: Se diferencia de las Lepiotas comestibles por el tamaño. No recolectar nunca Lepiotas de sombrero inferior a 10 cm de diámetro.

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lepiota

Así que vistas las comparaciones lo que nos queda claro de antemano que por PRECAUCIÓN  , NUNCA recolectaremos lepiotas de sombrero inferior a 10 cm de diámetro.

Todos los años fallecen varias personas con estas dos especies de lepiotas .  Las Macrolepiotas siempre miden más de 8 cm de diámetro y las otras nunca pasan de entre 2,5 y 7 centímetros. Algunos recolectores confiados piensan que están ante un parasol “pequeño”, lo recogen y se lo comen.
Éste es uno de los últimos envenenamientos que se han producido este otoño en España.

Últimamente, desde hace solo hace unos años, ha empezado a aparecer en distintas partes de la península, una variedad de macrolepiota no autóctona, conocida como Macrolepiota venenata.  Nadie sabe con exactitud como ha llegado esta seta a la península, no se han encontrado referencias de micólogos antiguos. La hipótesis más compartida es que llegaron en los cepellones de los abetos que se importaron de los países nórdicos, para abastecer la demanda de arbolitos de Navidad. El hecho de que muchas se desarrollaran en los jardines donde se replantaron dichos árboles y en los vertederos donde otros fueron arrojados parece dar la razón a los micólogos que investigan en esta dirección.

Macrolepiota venenata:

Sombrero: De 6-24 cm., convexo, luego extendido y con amplio umbón ligeramente pronunciado. Cutícula inicialmente suave, color marrón rosado y pronto rompe en grandes escamas de color marrón pardo oscuro con zonas de laceración blanco suave y esponjosa, en forma de aspa, muy característica, dispuestas desordenadamente y a continuación con simetría radial y concéntrica. Todo el área del disco, claramente delimitado, con color con las escamas pero con tonos más oscuros. Margen desbordante y el borde apendiculado y casi limpio de escamas.

Laminas: Apretadas, ventrudas y libres. Blancas crema, al roce se manchan de rosado o pardo rosado.

Pie: De 6 a 12 cm. de longitud y de 1 a 2,5 de espesor. Delgado y cilíndrico, a veces un poco más ancho en la base, y bulbo grande. Liso, fibroso y hueco. De color pardo claro por encima del anillo y pardo más oscuro por debajo de él, que también se pone de color pardo rojizo al roce, sobre todo en la unión con el sombrero. Anillo simple que se rompe si se mueve, al contrario que el de la comestible (procera) que sube y baja por el tronco sin romperse.

Carne: Poco densa, blanca en inicio que oscurece al cortarla, adquiriendo tonos pardos o pardo rojizos. En caso de duda, este es el mejor sistema para identificarla.

Habitat: Es poco frecuente, crece en forma cespitosa, del mismo pie suele salir más de un ejemplar, el resto de las macrolepiotas son ejemplares independientes nunca crece más de un individuo del mismo pie, y suele crecer asociada a la falsa ortiga. Suele fructificar en zonas de mucha materia orgánica (montones de estiércol) y es la única que se puede encontrar sobre montículos de basura.

Comestibilidad: Es tóxica o indigesta, produce trastornos gastrointestinales. Los síntomas se manifiestan con náuseas, malestar y vómitos, acompañados en ocasiones de dolores abdominales y diarrea. Debido a la pérdida importante de líquidos la única complicación que puede surgir es la deshidratación, por ello, es necesario tratarla desde el principio. La respuesta personal en este tipo de intoxicaciones es muy variada, desde un simple dolor cólico y molestias, hasta graves cuadros de diarrea y deshidratación. Por lo general, este tipo de intoxicaciones suelen desaparecer a los dos días. El Tratamiento debe de ser sintomático y de soporte. Debido a los vómitos, normalmente no es necesario el lavado de estómago o intestinal. En los casos más graves hay que evitar la deshidratación con un tratamiento adecuado. En todo caso, es recomendable mantenerse en observación, debido a la posibilidad de haber ingerido otra especie que produzca una intoxicación más grave (faloidiana) y no haya sido evacuada completamente del organismo mediante las diarreas y los vómitos.

Observaciones: Nadie sabe con exactitud como ha llegado esta seta a la península, no se han encontrado referencias de micólogos antiguos. La hipótesis más compartida es que llegaron en los cepellones de los abetos que se importaron de los países nórdicos, para abastecer la demanda de arbolitos de Navidad. El hecho de que muchas se desarrollaran en los jardines donde se replantaron dichos árboles y en los vertederos donde otros fueron arrojados parece dar la razón a los micólogos que investigan en esta dirección.

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Macrolepiota venenata

 

Los casos de envenenamientos en España son más comunes de lo que se piensa. En general puede esperarse una incidencia de 5-10 casos por millón de habitantes y año, es decir, de 200 a 400 casos/año. Aproximadamente, la mitad de estas intoxicaciones no llegan a ser vistas en los hospitales y se quedan en un mal susto. La otra mitad, cuyos síntomas son lo bastante alarmantes para motivar el traslado del paciente a urgencias, se distribuyen de la forma siguiente: 1. Un 40 % son formas graves (tipo Amanita phalloides o Lepiota. No se conocen casos de Galerina sp.), con una mortalidad que se sitúa en la actualidad alrededor del 10 %. 2. Un 50 % son gastroenteritis, más o menos severas, que en general se solucionan sin complicaciones en un par de días. 3. El 10 % restante son intoxicaciones de escasa gravedad.

CONSEJOS: No consuma setas que no conozca, no se deje llevar por cualquier opinión, mejor consulte a un experto.

Así que más vale perder una seta en la vida, que perder la vida con una seta.

 

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  1. Agustín 18 noviembre, 2016

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